La financiación de litigios como herramienta de gestión empresarial

Financiación de litigios - PLA Litigation Funding

Jesús Rodrigo Lavilla. CEO de PLA Litigation Funding.

Es una excelente noticia que medios como Expansión Jurídico dediquen espacio a analizar el crecimiento y la evolución de la financiación de litigios en España.

La publicación de artículos sobre esta industria contribuye a acercar al mercado una realidad que observamos cada día: la financiación de litigios ha dejado de ser una figura excepcional para convertirse en una herramienta cada vez más utilizada por empresas, fondos de inversión, asesorías jurídicas y despachos profesionales.

En PLA Litigation Funding (“PLA”) agradecemos a Expansión y a Jesús de las Casas que hayan contado con nosotros en su reciente artículo sobre cómo los fondos de litigios analizamos las oportunidades de inversión y qué factores valoramos antes de financiar un procedimiento.

Así eligen los fondos de financiación de litigios en qué pleitos invertir | Actualidad y Tendencias

1.   Una industria cada vez más consolidada.

Desde 2020, el sector de la financiación de litigios ha mantenido una senda de crecimiento constante en el mercado ibérico.

En PLA, desde el 2020 y de media, estamos estudiando oportunidades de inversión por un valor de 4.500 millones de Euros al año.

La financiación de litigios permite afrontar procedimientos complejos que, en muchos casos, no podrían llevarse adelante sin financiación especializada.

Su utilidad va más allá de cubrir costes procesales o de abogados y peritos.

Hoy es también una herramienta de gestión del riesgo jurídico, de optimización financiera y de monetización de activos litigiosos.

Es una herramienta que puede generar a las empresas ingresos y flujos de tesorería de manera constante.

En un entorno económico como el actual marcado por la incertidumbre a nivel macro derivada de conflictos bélicos, potenciales crisis energéticas e inflación, cada vez más compañías analizan sus reclamaciones, arbitrajes y contingencias jurídicas no solo desde una perspectiva legal, sino también como activos susceptibles de generar valor. Y, no de forma aislada sino de forma recurrente en el tiempo.

Esto exige una aproximación jurídica, financiera y estratégica al activo litigioso.

2.   La financiación y la monetización de litigios aportan valor al empresariado.

La financiación de litigios puede aportar valor de diferentes formas.

En primer lugar, facilita el ejercicio de acciones judiciales y arbitrales complejas. Determinadas reclamaciones requieren recursos significativos, equipos especializados y una estrategia sostenida durante años. La entrada de un financiador permite alinear capital, experiencia y análisis de riesgo para que el procedimiento pueda avanzar sin tensionar la tesorería del cliente.

En segundo lugar, permite una gestión más eficiente del riesgo jurídico. Una empresa puede tener un buen caso, pero no querer asumir en solitario los costes, la incertidumbre temporal o el riesgo de resultado. La financiación sin recurso permite trasladar parte de ese riesgo al financiador, que solo obtiene rentabilidad si el caso tiene éxito y se produce una recuperación efectiva o, en determinados supuestos, si el demandado obtiene una resolución favorable.

En tercer lugar, ayuda a transformar las asesorías jurídicas en unidades capaces de gestionar activos litigiosos con criterios financieros. Los departamentos legales ya no se limitan a defender posiciones jurídicas: cada vez participan más en decisiones de asignación de recursos, recuperación de valor, control de contingencias y optimización del balance.

Por último, la financiación de litigios ofrece soluciones de monetización de reclamaciones y créditos litigiosos, adelantando liquidez y liberando recursos para otras necesidades estratégicas de la empresa.

3.   La metodología de inversión debe ser excelente.

En PLA Litigation Funding seleccionamos litigios, arbitrajes y situaciones complejas que permitan estructurar una inversión con una adecuada relación riesgo-rentabilidad para el cliente y para el fondo.

El análisis comienza con la base jurídica del caso. Estudiamos el fundamento de la reclamación o de la defensa, la solidez probatoria, los posibles argumentos de la contraparte y el itinerario procesal que debería seguirse. La probabilidad de éxito es un elemento central, pero no es el único.

También valoramos la solvencia del demandado, la posibilidad real de recuperación, la duración estimada del procedimiento, los costes previsibles y los riesgos operativos que puedan surgir durante el litigio o arbitraje.

Nuestro modelo se basa en la alineación de intereses con el cliente. Cuando financiamos a un demandante, nuestra rentabilidad depende de que el caso tenga éxito y se recupere efectivamente la cantidad reclamada. Cuando trabajamos con demandados, la estructura puede vincularse al ahorro obtenido ante una resolución favorable de carácter absolutorio.

La clave, en cualquier caso, radica en lograr una adecuada distribución de riesgos.

Esta alineación es esencial. La financiación de litigios no debe entenderse como una mera provisión de capital, sino como una inversión especializada en un activo contingente, ilíquido y binario, en la que el análisis jurídico y financiero deben estar plenamente integrados.

4.   Estructuras flexibles para necesidades distintas.

A partir de un activo litigioso, pueden diseñarse distintas estructuras de inversión. En nuestra experiencia, las más habituales en el mercado ibérico son la financiación sin recurso y la monetización.

La financiación sin recurso consiste en asumir los costes necesarios para llevar a cabo un procedimiento judicial o arbitral a cambio de participar en un porcentaje del resultado económico obtenido por el cliente. Ese resultado puede ser una recuperación para el demandante o, en determinados casos, un ahorro para el demandado.

La monetización, por su parte, permite anticipar total o parcialmente el valor económico que podría obtenerse si la reclamación prospera. Es una herramienta especialmente útil cuando la empresa prefiere adelantar liquidez, reducir exposición o destinar recursos a otras prioridades estratégicas.

No se puede olvidar que, además de la financiación sin recurso y de la monetización de activos litigiosos, existen otras estructuras de inversión en función de las necesidades reales de los clientes.

Además, estas soluciones pueden aplicarse tanto a activos litigiosos individuales como a carteras de procedimientos. Esta flexibilidad permite adaptar la financiación a las necesidades concretas de cada cliente, al tipo de caso y al perfil de riesgo de la inversión.

5.   Empresas, despachos y asesorías jurídicas.

La financiación de litigios interesa cada vez más a empresas y asesorías jurídicas, pero también a despachos de abogados.

Las empresas han entendido que la financiación, monetización u optimización de litigios es una herramienta distinta de las tradicionales. Puede ayudar a resolver necesidades de tesorería, reducir riesgo, desbloquear reclamaciones valiosas o convertir activos jurídicos en recursos financieros disponibles.

Los despachos, por su parte, ven en esta industria una oportunidad para ofrecer soluciones adicionales a sus clientes. La financiación puede permitirles participar en asuntos complejos de elevado coste, sin que la presión presupuestaria del cliente impida llevar adelante una reclamación con mérito jurídico.

En este sentido, los despachos actúan con frecuencia como prescriptores cualificados. Conocen el caso, conocen al cliente y pueden identificar situaciones en las que la financiación externa permite alinear mejor los intereses de todas las partes implicadas.

6.   Capital especializado, independencia y cumplimiento.

La financiación de litigios exige capital paciente, especializado y capaz de comprender la naturaleza de los activos litigiosos: contingentes, ilíquidos y sujetos a incertidumbre jurídica y temporal.

En PLA contamos con capital propio procedente de inversores institucionales que conocen las particularidades de esta clase de activo. Esto nos permite financiar litigios de forma ágil, independiente y estable. Cuando la dimensión o características de una operación lo requieren, también pueden estructurarse sindicaciones, de forma similar a lo que ocurre en otros mercados financieros.

Además, operamos a través de una estructura regulada y sujeta a los requisitos legales, regulatorios y de cumplimiento aplicables. Esta solidez financiera y organizativa es clave para asumir compromisos a largo plazo con los inversores y con los clientes y acompañarles durante todo el ciclo del procedimiento.

7.   La financiación de litigios es mucho más que una fuente de capital.

La financiación de litigios ya no es únicamente una fuente de capital. Es una herramienta de gestión empresarial.

Permite a las compañías analizar sus litigios, arbitrajes y reclamaciones como activos que pueden financiarse, monetizarse, optimizarse o gestionarse con criterios financieros. También ayuda a equilibrar riesgo y rentabilidad, facilita el acceso a procedimientos complejos y permite que las decisiones jurídicas incorporen una dimensión económica más sofisticada.

Igualmente, la presencia de un fondo de litigios permite en muchas ocasiones romper la asimetría inicialmente existente entre las partes en casos de litigación compleja.

Ese es el papel que debe desempeñar la financiación de litigios en España y Portugal: contribuir a una gestión más eficiente, profesional y transparente de los activos litigiosos.

 

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